¿Qué es el RGPD? El Reglamento General de Protección de Datos, explicado
El RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) es la ley de protección de datos de la Unión Europea. Regula cómo las organizaciones recogen, almacenan y usan los datos personales de las personas en la UE, y se aplica desde el 25 de mayo de 2018.
Su alcance es más amplio de lo que muchos equipos suponen. El reglamento se aplica a organizaciones dentro y fuera de la UE siempre que ofrezcan bienes o servicios a personas en la UE o controlen su comportamiento, según el Reglamento (UE) 2016/679 — artículo 3. Una empresa de software estadounidense con usuarios europeos queda sujeta a él, igual que un comercio español. El texto legal completo es el Reglamento (UE) 2016/679.
En el plano de la definición, el RGPD exige unos principios básicos. Una organización necesita una base legal (el consentimiento es solo una de seis) antes de tratar datos personales. Las personas tienen derechos exigibles sobre sus datos: acceso, rectificación, supresión y portabilidad. Y cuando una brecha puede suponer un riesgo para las personas, la organización debe notificarlo a su autoridad de control, en España la AEPD, dentro de las 72 horas siguientes a tener constancia de ella, cuando sea factible (Reglamento (UE) 2016/679, artículo 33 — Notificación de una violación de la seguridad de los datos personales a la autoridad de control).
La aplicación tiene fuerza. Las multas van en dos tramos: hasta 10 millones de euros o el 2 % de la facturación anual mundial para las infracciones de nivel inferior, y hasta 20 millones de euros o el 4 %, la cifra que sea mayor, para las más graves (Reglamento (UE) 2016/679 — artículo 83).
Esta página es una definición, no asesoramiento legal. Para cuestiones de cumplimiento, consulta con un profesional de protección de datos.
Por qué importa para el software a medida
Las obligaciones del RGPD llegan hasta el propio diseño del software: qué registras, cuánto tiempo lo conservas, si los usuarios pueden exportar o borrar sus datos. Incorporar esos comportamientos desde el principio cuesta poco, mientras que añadirlos después duele. Es una consideración constante en cada producto multilingüe que construimos para mercados de la UE, junto con las prácticas de seguridad que lo respaldan.